Historia, desarrollo e impacto en la micología médica mexicana
Los antecedentes de la micología médica en México.
La historia de la micología médica mexicana tiene raíces que anteceden a la propia constitución de la Asociación Mexicana de Micología Médica. Aunque existen referencias al conocimiento empírico de hongos desde las culturas prehispánicas, el desarrollo científico de esta disciplina comenzó formalmente a principios del siglo XX. Se reconoce al Dr. Ricardo Cicero como uno de los pioneros, al publicar en 1912 los primeros casos de micetoma en México, marcando el inicio de una línea de investigación que posteriormente adquiriría relevancia internacional.
Durante las décadas siguientes, el país fue escenario del surgimiento de figuras fundamentales que sentaron las bases de la micología médica moderna. Entre ellas destacan los doctores Antonio González Ochoa y Fernando Latapí, considerados arquitectos de la escuela mexicana de micología médica. Sus contribuciones abarcaron la investigación clínica, epidemiológica y taxonómica de diversas micosis, así como la formación de generaciones de especialistas.


A partir de la segunda mitad del siglo XX, México consolidó una posición de liderazgo regional gracias a la creación de grupos académicos en diversas instituciones, entre ellas:
- Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales (ISET).
- Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
- Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
- Centros Dermatológicos especializados.
- Universidad Autónoma de Nuevo León.
- Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.
- Universidad Autónoma de Guerrero.
- Universidad de Guadalajara.
- Diversos hospitales generales y centros de referencia nacionales.
La escuela mexicana de micología médica.
La denominada escuela mexicana de micología médica constituye uno de los movimientos científicos más sólidos y trascendentes desarrollados en América Latina dentro del estudio de las enfermedades causadas por hongos. Su origen puede rastrearse a las primeras décadas del siglo XX, cuando investigadores y clínicos mexicanos comenzaron a documentar sistemáticamente micosis de gran relevancia médica, particularmente aquellas asociadas con las condiciones climáticas, geográficas y socioeconómicas del país. Sin embargo, fue a partir de las contribuciones de figuras como los doctores Antonio González Ochoa, Fernando Latapí, Ricardo Cicero, Manuel Rodríguez Quintanilla y posteriormente Rubén López Martínez, entre muchos otros, cuando se consolidó una verdadera tradición académica caracterizada por la integración de la investigación básica, la práctica clínica, la dermatología, la microbiología y la salud pública. A diferencia de otros modelos internacionales centrados exclusivamente en el laboratorio o en la clínica, la escuela mexicana se distinguió por abordar las micosis desde una perspectiva integral, considerando aspectos epidemiológicos, ecológicos, inmunológicos, diagnósticos y terapéuticos. Este enfoque permitió que México se convirtiera en un referente internacional para el estudio de enfermedades como el micetoma, la cromoblastomicosis, la coccidioidomicosis, la esporotricosis y diversas dermatofitosis. A ello se sumó una intensa actividad docente desarrollada en instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto de Salubridad y Enfermedades Tropicales, el Instituto Mexicano del Seguro Social, la Universidad Autónoma de Nuevo León, la Universidad de Guadalajara y numerosos hospitales y centros dermatológicos especializados. La escuela mexicana no se limitó a generar conocimiento; también formó recursos humanos altamente especializados que posteriormente fundaron grupos de investigación en distintas regiones del país. Este modelo de formación basado en la mentoría académica permitió la creación de verdaderas genealogías científicas, en las que una generación de investigadores transmitía conocimientos, experiencia y líneas de trabajo a la siguiente, asegurando la continuidad y expansión de la disciplina. Gracias a ello, la micología médica dejó de concentrarse exclusivamente en la capital del país y comenzó a desarrollarse con identidad propia en regiones como el norte, occidente, sureste y costa del Pacífico mexicano, generando una red nacional de especialistas comprometidos con el estudio de las enfermedades fúngicas.
Uno de los elementos más distintivos de la escuela mexicana fue su capacidad para establecer vínculos internacionales sin perder su identidad científica. Durante la segunda mitad del siglo XX, diversos investigadores mexicanos realizaron estancias de formación o mantuvieron estrechas colaboraciones con algunos de los más destacados micólogos del mundo, entre ellos Libero Ajello, François Mariat, Carlos da Silva Lacaz, John W. Rippon, Ricardo Negroni, Gioconda San Blas, Rubén Mayorga y Fernando Montero Gei, entre otros. Estas relaciones permitieron incorporar metodologías modernas y nuevas corrientes de pensamiento científico, al tiempo que dieron visibilidad internacional a los hallazgos realizados en México. Como resultado, numerosos trabajos desarrollados por grupos mexicanos se convirtieron en referencias obligadas para el conocimiento de las micosis endémicas de América Latina. Asimismo, la escuela mexicana se caracterizó por su permanente vocación docente. Durante décadas, sus integrantes participaron activamente en la enseñanza de pregrado y posgrado, la organización de cursos especializados, la elaboración de manuales y textos de referencia, y la dirección de tesis de licenciatura, especialidad, maestría y doctorado. Esta labor formativa permitió que la micología médica se incorporara gradualmente a los planes de estudio de medicina, química clínica, microbiología, dermatología e infectología, fortaleciendo la capacitación de profesionales de la salud en todo el país. Con la llegada de las herramientas de biología molecular, genómica y epidemiología moderna, la escuela mexicana demostró nuevamente su capacidad de adaptación, integrando nuevas tecnologías sin abandonar su sólida tradición clínica y microbiológica. La creación de la Asociación Mexicana de Micología Médica (AMMM) en 2003 representó la consolidación institucional de este proceso histórico, al proporcionar un espacio permanente para la interacción académica, la actualización científica y la formación de nuevas generaciones de especialistas. En conjunto, la escuela mexicana de micología médica constituye hoy uno de los patrimonios científicos más importantes de la medicina mexicana, reconocido por su capacidad para generar conocimiento original, formar recursos humanos de excelencia y contribuir significativamente al entendimiento de las enfermedades fúngicas en México y América Latina.

Desarrollo regional de la micología médica en México.
La expansión de la disciplina no ocurrió exclusivamente en la Ciudad de México. Diversas regiones del país desarrollaron grupos propios que enriquecieron el panorama nacional.
Centro y Sureste.
El desarrollo de la micología médica en las regiones Centro y Sureste de México representa uno de los capítulos más relevantes en la consolidación de esta disciplina a nivel nacional, debido tanto a la diversidad de micosis presentes en estas zonas como a la formación de grupos académicos que lograron vincular la atención clínica, la investigación científica y la docencia especializada. Estados como Puebla, Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Tabasco, Yucatán y Guerrero se caracterizan por poseer condiciones climáticas y ecológicas favorables para la aparición de diversas micosis superficiales, subcutáneas y profundas, lo que impulsó la creación de centros de referencia y laboratorios especializados dedicados a su estudio. En esta región destacaron instituciones como el Centro Dermatológico del Sureste “Dr. Fernando Latapí” en Chiapas, que se convirtió en un referente nacional para el diagnóstico, tratamiento e investigación de enfermedades como el micetoma, la cromoblastomicosis y otras micosis de importancia médica. Asimismo, investigadores y clínicos de entidades como Puebla y Veracruz fortalecieron la enseñanza de la micología médica mediante la formación de recursos humanos, el establecimiento de laboratorios de diagnóstico y la generación de publicaciones científicas que documentaron la epidemiología regional de estas enfermedades. En Guerrero, diversos grupos promovieron la capacitación continua de profesionales de la salud mediante cursos, talleres y campañas de actualización dirigidas a médicos generales, dermatólogos y personal de laboratorio, favoreciendo una mejor detección de las micosis en comunidades rurales y marginadas. La importancia de esta región radica también en que muchas de las enfermedades estudiadas presentan un marcado componente social, afectando principalmente a poblaciones con actividades agrícolas y escaso acceso a servicios especializados de salud, lo que llevó a los micólogos del Centro y Sureste a desarrollar una visión profundamente ligada a la medicina comunitaria y a la salud pública. Gracias a la labor de múltiples investigadores, docentes y clínicos, esta región contribuyó significativamente al conocimiento de la distribución geográfica, los factores de riesgo, las características clínicas y las alternativas terapéuticas de diversas micosis endémicas, convirtiéndose en una pieza fundamental dentro de la construcción de la escuela mexicana de micología médica y en un importante semillero para la formación de nuevas generaciones de especialistas.
Occidente.
La región Occidente de México ha desempeñado un papel fundamental en la construcción y fortalecimiento de la micología médica nacional, particularmente a través de las contribuciones realizadas en los estados de Jalisco, Colima, Michoacán y Nayarit. Desde mediados del siglo XX, Guadalajara se consolidó como uno de los principales polos de desarrollo de la disciplina gracias a la labor de médicos, dermatólogos y microbiólogos vinculados al entonces Instituto Dermatológico de Jalisco, al Centro Dermatológico de Occidente y posteriormente a la Universidad de Guadalajara. En esta región se generaron importantes aportaciones al conocimiento clínico y epidemiológico de las dermatofitosis, la esporotricosis, el micetoma, la histoplasmosis y otras micosis de relevancia médica, muchas de ellas asociadas a las características geográficas y ocupacionales de la población del occidente mexicano. La escuela jalisciense destacó además por su intensa actividad académica, reflejada en la publicación de numerosos trabajos científicos, la organización de cursos especializados y la formación de recursos humanos que posteriormente extendieron el desarrollo de la micología médica a otras entidades del país. Entre las figuras más representativas sobresalen investigadores como Jorge Mayorga Rodríguez y diversos especialistas que contribuyeron a consolidar líneas de investigación clínica, diagnóstica y epidemiológica en la región. Asimismo, los grupos de Occidente mantuvieron una estrecha vinculación con instituciones nacionales e internacionales, favoreciendo el intercambio académico y la actualización constante de metodologías diagnósticas y terapéuticas. La riqueza biológica y ambiental de esta zona también propició estudios sobre hongos de interés médico presentes en ecosistemas tropicales, subtropicales y templados, ampliando el conocimiento sobre la distribución de agentes etiológicos en México. Gracias a esta combinación de investigación, docencia y atención clínica especializada, el Occidente del país se convirtió en uno de los pilares históricos de la escuela mexicana de micología médica y en una de las regiones que más ha contribuido a la difusión y consolidación de esta disciplina en el ámbito nacional.
Norte.
El desarrollo de la micología médica en el norte de México representa un ejemplo sobresaliente de descentralización y consolidación regional de una disciplina que, durante gran parte del siglo XX, estuvo concentrada en la Ciudad de México. Este proceso tuvo como uno de sus principales escenarios al estado de Nuevo León y, particularmente, a la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), institución que se convirtió en un referente nacional para la enseñanza, investigación y diagnóstico de las enfermedades fúngicas. Los antecedentes de esta escuela regional se remontan a la década de 1950, cuando el Dr. Manuel Rodríguez Quintanilla impulsó la incorporación de contenidos especializados de micología en la formación de químicos y médicos, sentando las bases para la creación de grupos de investigación enfocados en las micosis humanas. Posteriormente, la interacción académica con destacados micólogos nacionales e internacionales permitió fortalecer las capacidades científicas de la región y promover la formación de especialistas con una visión multidisciplinaria. A lo largo de las décadas siguientes, investigadores como el Dr. Oliverio Welsh Lozano contribuyeron significativamente al crecimiento de la micología médica en el noreste del país mediante el desarrollo de líneas de investigación en micología clínica, inmunología, micobacteriología y enfermedades infecciosas emergentes. La región norte adquirió particular relevancia por su contribución al estudio de la coccidioidomicosis, enfermedad endémica en zonas áridas y semiáridas de México, así como por el análisis de otras micosis oportunistas asociadas a pacientes inmunocomprometidos. Además de la generación de conocimiento científico, el grupo regiomontano destacó por su intensa actividad docente, participando en programas de licenciatura, especialidad, maestría y doctorado, y formando recursos humanos que posteriormente ocuparon posiciones académicas y asistenciales en distintas instituciones del país. La incorporación temprana de metodologías modernas de diagnóstico, técnicas inmunológicas y herramientas de investigación básica permitió que los laboratorios del norte de México se mantuvieran a la vanguardia en el estudio de las enfermedades fúngicas. De esta manera, la región no solo contribuyó a ampliar el conocimiento sobre la epidemiología y fisiopatología de las micosis en ambientes desérticos y semiáridos, sino que también consolidó un modelo de formación académica e investigación que fortaleció significativamente la presencia de la escuela mexicana de micología médica en el ámbito nacional e internacional.
Fundación de la Asociación Mexicana de Micología Médica
El crecimiento sostenido de la micología médica mexicana durante la segunda mitad del siglo XX generó la necesidad de contar con un organismo académico que reuniera a los especialistas dedicados al estudio de las enfermedades fúngicas humanas y animales. Hasta entonces, los investigadores mexicanos difundían sus hallazgos principalmente en congresos de dermatología, microbiología, infectología o medicina tropical, lo que limitaba la creación de un espacio específico para la discusión de los avances científicos en micología médica. Como resultado de esta necesidad, un grupo de destacados investigadores impulsó la creación de una asociación nacional que promoviera la integración de la comunidad micológica del país. Un antecedente fundamental fue la realización de la Primera Reunión Nacional de Micología Médica en Guadalajara, Jalisco, en 2001, organizada por el M. en C. Jorge Mayorga Rodríguez, evento que evidenció el interés y la fortaleza de la disciplina en México. Este esfuerzo culminó el 7 de marzo de 2003 con la constitución formal de la Asociación Mexicana de Micología Médica, A.C. (AMMM), integrada inicialmente por reconocidos especialistas que fungieron como miembros fundadores, entre ellos el Dr. Rubén López Martínez, el Dr. Roberto Arenas Guzmán, el M. en C. Alexandro Bonifaz Trujillo, la Dra. María del Carmen Padilla Desgarennes, el Dr. Luis J. Méndez Tovar y otros investigadores provenientes de diversas instituciones académicas y de salud del país. La creación de la asociación representó un momento histórico para la micología médica nacional, al consolidar en una sola organización décadas de experiencia científica, clínica y docente acumuladas por varias generaciones de especialistas. Desde sus inicios, la AMMM se concibió como una sociedad incluyente, multidisciplinaria y de alcance nacional, capaz de integrar dermatólogos, microbiólogos, químicos, infectólogos, médicos veterinarios, investigadores básicos y estudiantes interesados en el estudio de las enfermedades causadas por hongos.

Desde su fundación, la Asociación Mexicana de Micología Médica estableció tres objetivos fundamentales que continúan guiando sus actividades hasta la actualidad. El primero consiste en fomentar y fortalecer la investigación científica en micología médica, promoviendo el desarrollo de proyectos que contribuyan al conocimiento de la epidemiología, biología, diagnóstico, prevención y tratamiento de las micosis. El segundo objetivo es impulsar la formación académica y profesional de especialistas, favoreciendo la capacitación continua de estudiantes, profesores e investigadores mediante programas educativos y actividades de actualización científica. Finalmente, el tercer objetivo es crear espacios permanentes para la difusión del conocimiento, facilitando el intercambio de experiencias y resultados de investigación entre especialistas nacionales e internacionales. Estos principios permitieron que la AMMM se convirtiera rápidamente en el principal foro académico del país dedicado exclusivamente al estudio de las enfermedades fúngicas. A través de reuniones científicas periódicas, congresos nacionales y diversas actividades de divulgación, la asociación ha favorecido la consolidación de redes de colaboración entre instituciones de salud, universidades y centros de investigación. Asimismo, ha contribuido a fortalecer la identidad de la comunidad micológica mexicana, generando un entorno propicio para el surgimiento de nuevas líneas de investigación y para la incorporación de jóvenes investigadores interesados en esta disciplina. Gracias a esta visión institucional, la AMMM ha desempeñado un papel decisivo en el fortalecimiento de la micología médica como un área de conocimiento independiente y estratégica para la salud pública nacional.
Uno de los mayores aportes de la Asociación Mexicana de Micología Médica ha sido su contribución a la formación académica de recursos humanos especializados. Desde sus primeros años, la asociación impulsó la organización de congresos nacionales, cursos precongreso, talleres prácticos, seminarios, conferencias magistrales y actividades de educación continua orientadas tanto a profesionales experimentados como a estudiantes en formación. Estas iniciativas han permitido la actualización permanente de conocimientos en áreas como el diagnóstico micológico, la taxonomía de hongos de importancia médica, la epidemiología de las micosis, la micología molecular, la inmunología y las nuevas alternativas terapéuticas. De igual forma, la AMMM ha promovido activamente la participación estudiantil mediante concursos de trabajos libres, presentación de carteles científicos, casos clínicos y reconocimientos a la excelencia académica, estimulando el interés de nuevas generaciones por la investigación micológica. La asociación también ha servido como un importante vínculo entre investigadores consolidados y jóvenes profesionales, favoreciendo la formación de redes de mentoría y colaboración científica. Gracias a estas acciones, numerosos estudiantes de licenciatura, especialidad, maestría y doctorado han encontrado en la AMMM un espacio para presentar sus primeros trabajos de investigación, establecer contactos académicos y fortalecer su desarrollo profesional. Esta labor educativa ha contribuido significativamente a garantizar la continuidad de la escuela mexicana de micología médica y a mantener vigente una tradición científica reconocida internacionalmente por la calidad de sus aportaciones.
A lo largo de más de dos décadas de existencia, la Asociación Mexicana de Micología Médica ha consolidado una amplia red de colaboraciones académicas y científicas que ha fortalecido su impacto tanto a nivel nacional como internacional. La asociación mantiene vínculos permanentes con diversas organizaciones profesionales, entre ellas la Sociedad Mexicana de Micología, la Asociación Mexicana de Infectología y Microbiología Clínica, la Academia Mexicana de Dermatología, la Sociedad Mexicana de Dermatología, la Sociedad Mexicana de Dermatología Pediátrica y numerosas universidades, hospitales y centros de investigación distribuidos en todo el país. Asimismo, ha fomentado la participación de especialistas mexicanos en foros internacionales y ha promovido el intercambio académico con destacados investigadores de América Latina, Europa y Norteamérica. Estas colaboraciones han permitido la organización conjunta de eventos científicos, la realización de proyectos de investigación multicéntricos y la difusión de conocimientos especializados en áreas emergentes de la micología médica. De manera paralela, la asociación ha servido como un punto de encuentro para profesionales de distintas disciplinas, favoreciendo una visión integral de las enfermedades fúngicas y fortaleciendo la interacción entre la investigación básica y la práctica clínica. Gracias a esta capacidad de articulación, la AMMM se ha consolidado como la principal organización mexicana dedicada al estudio de las micosis, desempeñando un papel fundamental en la promoción de la excelencia académica, el desarrollo científico y la formación de especialistas que continúan contribuyendo al avance de la micología médica en México y Latinoamérica.





Mesas directivas de la Asociación Mexicana de Micología Médica
2003–2005
Presidente: Dr. Rubén López Martínez
Vicepresidente: Dr. Roberto Arenas Guzmán
Secretario: M. en C. Alexandro Bonifaz Trujillo
Tesorera: Dra. María del Carmen Padilla Desgarennes

2005–2007
Presidente: Dr. Roberto Arenas Guzmán
Vicepresidente: M. en C. Alexandro Bonifaz Trujillo
Secretario: Dr. Luis J. Méndez Tovar
Tesorera: Dra. María del Carmen Padilla Desgarennes
2007–2009
Presidente: M. en C. Alexandro Bonifaz Trujillo
Vicepresidente: Dra. María del Carmen Padilla Desgarennes
Secretario: Dr. Luis J. Méndez Tovar
Tesorera: Mtro. Javier Araiza Santibañez

2009–2011
Presidente: Dra. María del Carmen Padilla Desgarennes
Vicepresidente: Dr. Luis J. Méndez Tovar
Secretario: Q.F.B. Margarita Méndez Alvarado
Tesorera: Dr. Alejandro Palma

2011–2013
Presidente: Dr. Luis J. Méndez Tovar
Vicepresidenta: Dra. Guadalupe Chávez López
Secretaria: Dra. Carolina Palacios López
Tesorera: Dra. Blanca Millán Chiu

2013–2015
Presidente: Dra. Guadalupe Chávez López
Vicepresidenta:
Secretaria:
Tesorera:
2015–2017
Presidente: M. en C. Jorge Mayorga
Vicepresidenta:
Secretaria:
Tesorera:
2017–2019
Presidenta: Dra. Francisca Hernández Hernández
Vicepresidente: Dr. Lucio Vera Cabrera
Secretaria: Dra. Edith Sánchez Paredes
Tesorera: Dra. Patricia Manzano Gayosso
2019–2022
Presidente: Dr. Lucio Vera Cabrera
Vicepresidente: Dra. Marina Romero Navarrete
Secretaria: Dra. Laura Estela Castrillón Rivera
Tesorero: M. en C. Jorge Arturo Mayorga Rodríguez

2022–2024
Presidente: Dra. Marina Romero Navarrete
Vicepresidente: M.A.D. Javier Araiza Santibáñez
Secretaria: Dra. Alicia Lemini López
Tesorero: Dra. María de los Ángeles Patricia Manzano Gayosso

2024–2026
Presidente: M.A.D. Javier Araiza Santibáñez
Vicepresidente: Dr. Rogelio de Jesús Treviño Rangel
Secretario: Dr. Jorge Leonardo Mayorga Garibaldi
Tesorera: M.S.P. Jazmín Tejeda Olán
2026–2028
Presidente: Dr. Rogelio de Jesús Treviño Rangel
Vicepresidente: Dr. Jorge Leonardo Mayorga Garibaldi
Secretaria: Dra. Mariana Elizondo Zertuche
Tesorero: Dr. Gerardo García González
Mesas directivas de la Asociación Mexicana de Micología Médica
| Año | Evento | Sede |
|---|
| 2001 | I Reunión Nacional de Micología Médica | Guadalajara, Jalisco |
| 2003 | II Reunión Nacional de Micología Médica | Palacio de Minería, UNAM, Ciudad de México |
| 2005 | III Reunión Nacional de Micología Médica | Acapulco, Guerrero |
| 2007 | IV Reunión Nacional de Micología Médica | Monterrey, Nuevo León |
| 2009 | V Congreso Nacional de Micología Médica | Guanajuato, Guanajuato |
| 2011 | VI Congreso Nacional de Micología Médica | Oaxaca de Juárez, Oaxaca |
| 2013 | VII Congreso Nacional de Micología Médica “Dr. Rubén López Martínez” | Puebla, Puebla |
| 2015 | VIII Congreso Nacional de Micología Médica | Acapulco, Guerrero |
| 2017 | IX Congreso Nacional de Micología Médica | Guadalajara, Jalisco |
| 2019 | X Congreso Nacional de Micología Médica |
| 2022 | XI Congreso Nacional de Micología Médica | Monterrey, Nuevo León |
| 2024 | XIII Congreso Nacional de Micología Médica | Puebla, Puebla |
Legado y perspectivas
El legado de la Asociación Mexicana de Micología Médica (AMMM) trasciende la organización de congresos y reuniones científicas, constituyendo un elemento fundamental en la consolidación de la micología médica como una disciplina especializada dentro de las ciencias de la salud en México. Desde su fundación en 2003, la asociación ha servido como punto de convergencia para investigadores, clínicos, dermatólogos, microbiólogos, infectólogos, químicos clínicos, veterinarios y estudiantes interesados en el estudio de las enfermedades causadas por hongos. A través de sus actividades académicas, la AMMM ha contribuido de manera decisiva a preservar y fortalecer la tradición científica iniciada por los pioneros de la micología mexicana, promoviendo la continuidad de líneas de investigación que han generado aportaciones relevantes al conocimiento de las micosis endémicas, oportunistas y emergentes. Asimismo, la asociación ha favorecido la formación de nuevas generaciones de especialistas mediante espacios de intercambio académico, actualización profesional y vinculación interinstitucional, permitiendo que el conocimiento acumulado durante décadas se transmita y enriquezca continuamente. Gracias a esta labor sostenida, México se ha consolidado como uno de los países con mayor tradición y liderazgo en micología médica en América Latina, destacando por la calidad de sus investigadores, la fortaleza de sus grupos académicos y la relevancia de sus contribuciones científicas en áreas como la epidemiología, la taxonomía, la inmunología, el diagnóstico y el tratamiento de las enfermedades fúngicas. La historia de la AMMM representa, por tanto, la historia de una comunidad científica comprometida con la generación de conocimiento y con la mejora de la atención de los pacientes afectados por micosis en todo el país.
De cara al futuro, la AMMM enfrenta importantes desafíos y oportunidades derivados de la evolución constante de las ciencias biomédicas y de la creciente relevancia de las enfermedades fúngicas en la salud pública mundial. El incremento de pacientes inmunocomprometidos, la aparición de especies fúngicas emergentes, el desarrollo de resistencia a los antifúngicos y los efectos del cambio climático sobre la distribución geográfica de diversos patógenos plantean nuevas preguntas de investigación y demandan estrategias innovadoras de vigilancia, diagnóstico y control. En este contexto, la asociación está llamada a desempeñar un papel estratégico como promotora de la colaboración multidisciplinaria y de la incorporación de tecnologías de vanguardia, incluyendo herramientas de biología molecular, genómica, bioinformática e inteligencia artificial aplicadas al estudio de los hongos de importancia médica. Asimismo, será fundamental fortalecer la participación de jóvenes investigadores y estudiantes, ampliar las redes de colaboración nacional e internacional y fomentar una mayor integración entre los sectores académico, clínico y gubernamental. La AMMM posee la experiencia, el prestigio y la capacidad organizativa necesarios para liderar estos esfuerzos y continuar impulsando el desarrollo de la micología médica en México. De esta manera, su legado no solo se preserva en los logros alcanzados durante más de dos décadas de existencia, sino también en su capacidad para adaptarse a los retos del siglo XXI y seguir contribuyendo al avance científico, la formación de especialistas y la protección de la salud de la población.

